12 enero 2019

La triste realidad

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Sinceramente, me llamó la atención y me puse manos a la obra.

No lleva todos los tipos de ''se'', pero lo importante es intentarlo.


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· Parte 1: Narrador omnisciente

Se había levantado pronto, sobre las siete y media de la mañana, no le importaba la hora ya que siempre que se despertaba era, todos los días, entre las siete y las ocho, cuando el sol aún amenazaba por salir y así poder fundirse con un cielo repleto de diferentes tonalidades de colores.
Le había costado despertarse: había pasado la noche en vela por culpa de sus vecinos, que no pararon de de gritar y. al fin, tras oír un disparo y el aullido de lo que parecía ser un perro, la paz pudo reinar por fin; sin tener en cuenta los ladridos de fondo de los demás animales caninos.
Dejó la cama sin hacer, <<Ya la haré luego, ¿qué más da ahora o más tarde?>>, se lo repetía diariamente para no tener que hacer esfuerzo alguno tan temprano. Se dirigió, tambaleando por el sueño mientras se frotaba cuidadosamente los ojos, hacia el baño para una vez allí poder deshacer los fuertes nudos de su larga cabellera. No lograba entender como más de mil células muertas agrupadas y en su cabeza podían dar tantos problemas.

Siempre se miraba en el espejo mientras se cepillaba el pelo. Siempre se preguntaba como había acabado así. Tanto en el colegio como en el instituto como en la universidad sacaba unas buenas calificaciones, no eran muy dignas de matrícula de honor, pero eran buenas. Suyas y sin trampas, no como hacían sus antiguos compañeros. Simplemente suyas. Y eso la hacía sentir orgullosa de sí misma. Lo único que la hacía sentir así.

- Mmm...listo.

No lo dijo muy convencida, pero no importaba mucho: para ir a desayunar le servía.
Caminó hasta la cocina y una vez dentro cogió una taza: su favorita, la que le había regalado su madre antes de irse de casa para comenzar lo que sería su nueva vida.
Era de un azul oscuro, al igual que sus profundos ojos color cielo nocturno, y con unos puntitos amarillos simulando unas estrellas; todo ello formaba el compendio de una bonita noche estrellada. Sin duda, una taza hermosa, al igual que su dueña.
Puso café dentro de la pieza de cerámica anteriormente mencionada y deslizándose por la cocina se sentó en la única silla del lugar; ésta se hallaba al lado de la mesa central.
Nada más depositar su delicado cuerpo sobre el asiento, un gran sentimiento de tristeza y melancolía la inundó cual barco en una tormenta en mitad de un mar potentemente embravecido sin futuro alguno: había visto una nota. La nota.
Escrita en cursiva y en una letra digna de mérito. Escrita para cualquiera que entrara por curiosidad en su apartamento. Escrita con lágrimas y dolor. Escrita para seguramente nunca destinada a ser leída.

- ¡Miau~!

La chica se sorprendió por la repentina aparición de su querido gato acompañado de un maullido, sacándola por unos segundos de su mente. No pudo evitar sonreír mientras unas lágrimas se deslizaban por su cara al recordar otra vez el propósito de aquel trozo de papel. Sonreía para ocultar su gran dolor ante su peluda mascota.

- Siento... siento haberte involucrado en... todo esto...- susurró abrazando a su minino. Su sonrisa había desaparecido -... espero que puedas perdonarme algún día...

Lo abrazaba realmente fuerte, teniendo cuidado de no lastimar el delicado y suave cuerpo del animal. El gato estaba confuso por la situación, pero era un abrazo y claro: acabó correspondiendo feliz a la bonita muestra de afecto de su querida dueña.



•   •   •


Las cosas se torcieron.


•   •   •



· Parte 2: Narra el gato

Tengo hambre. Tengo sed. Necesito cariño y mimos. Necesito a mi dueña.
Estoy seguro de que la vi entrar hace  creo que un día en su habitación; espero que salga pronto. Maúllo pero creo que no me escucha y mis arañazos hacia la puerta no le importan. Seguro que está con esa especie de ventana luminosa que desprende luz otra vez.
Sigo delante de la puerta cerrada de su habitación y se me duermen las patitas al estar tanto tiempo quieto... y sin quedarme dormido.
¡Iré a la cocina a hacer tiempo y a ver si hay algo para comer y beber!
Mmm... no veo nada... pero hay una cucaracha que está patitas arriba, ¿querrá, como yo, cosquillas y caricias en la tripa?

- ¿Miau?

Que raro, no se mueve... estará durmiendo, la dejaré descansar. Que duerma bien, señora cucaracha, espero que pueda soñar con algo bonito.
¿Miraré encima de la mesa? Ayer no pude subir... ¡pero hoy seguro que lo conseguiré!
A ver... me subiré a la silla... yo... puedo... ¡yo... puedo...!

- ¡Miau!

¡Sí, lo conseguí, estoy en la silla!
¡Siguiente destino: la mesa!
¡No!
¡Me voy a caer!
¡¡Ayuda, Marie!!

- ¡M-miau...!

. . .
Uff... eso estuvo realmente cerca... ¡soy un gatito con suerte!
Bueno, no mucha... creo.
¡Oh, un trozo de papel! Tiene muchas líneas muy raras pintadas... es raro.
''Ñeh''.
Bueno, ya que no hay nada de comer aquí iré a ver si la puerta ya está abierta por fin.
¡Abrazaré a Marie con todas mis fuerzas gatunas!

- ¡Miau, miau! (¡Marie, estoy aquí!)

Creo que me hice daño en una de mis patitas... bajar saltando de la mesa como si nada no es bueno.
Oh... no está abierta, ¡''jo''!

- ¡Miau, miau! ¡¡Miau!! (¡Abre la puerta, porfavor! ¡¡Marie!!)

Gritarle no funciona... ¿y si..? No, arañar otra vez la puerta tampoco.

- ¿Miau?

Hay una especie de puertecita gris y fría con rayas... no, son agujeros largos.
¡Podría intentar entrar a la habitación desde aquí!
¿Cómo no me había dado cuenta antes? Ay... gato tonto.

- Purrrrrrrr~...

Hay unos círculos pequeñitos que no me dejan abrirla... igual si los muerdo... no, no llego y me hago daño. Mmm... puedo utilizar mis uñas, espero que no se me rompan... dolería mucho... como aquella vez que se me rompió una cuando estaba rasgando el sofá mientras Marie me regañaba.
Uno de los círculos de abajo estaba un poco suelto, ¡bien! Ahora... el otro.
.  .  .

- Miau...

Cuesta un poco... me duele la pata... descansaré un poco...

.  .  .


- Mi...au

¿Cuánto tiempo he dormido? Bueno, no importa... ¡en marcha!

- Miau... miau... (A ver... esto era así...)

Casi... casi... ¡Ya!
¡Sí, lo conseguí!
Ay... mi uña... duele... Al final me la he roto, que mala suerte tengo...
¡Estupendo! No puedo abrirla. Tengo que quitar, por lo menos, otro... pero no puedo... mi...

- ¡¡Miau!! (-es un maullido-grito de ira-)

Me meteré por ahí, ¡''cueste lo que cueste''!, como decía Marie a veces.
¡Ay, ay, ay...! E-estoy dentro... bien...
Hace frío y está oscuro... tengo miedo...
Al correr suena un ruido muy fuerte, ¿seré yo?

- ¡¡Miau!!

Me he caído... eso me pasa por correr, soy muy torpe... lo olvidé.
.  .  .

- ¿Miau?

El... el suelo es... suave...y...¡y blandito...!
¡Lo logré, entré!

- ¡Miau, miau, miau! (¡Marie, estoy aquí, lo conseguí!)

¡Oh, está durmiendo! Tiene los ojos cerrados y parece no tener más pesadillas, ¡ha logrado soñar!
Voy a subir con cuidado... ay, la pata y la uña, cierto... con más cuidado.

- ¡Miau! (¡Marie!)

En la cama hay un bote vacío, no sé qué es pero de un zarpazo al suelo que va.

- ¡Miau, miau! (¡Marie, despierta!)

¿Cuántas veces tengo que cabecear al lado tuya?
¿Mmm? Estás muy pálida... ¿estás enferma? Perdón si te molesto, Marie, no lo sabía...
Me quedaré aquí, esperando a que despiertes.
Me quedaré aquí, a tu lado.
Me quedaré aquí.

- Miau, miau... miau (Dulces sueños, Marie...te quiero)



•   •   •



· Parte 3: El contenido de la nota

<< No sé quién eres, pero si estás leyendo esto te lo agradezco; debo de parecerte lo suficientemente importante como para que te tomes la molestia de leer este papel.
Me esperaba un final más feliz en mi historia, pero el destino es cruel y siempre intentará lastimarte por donde más duele, te lo digo por experiencia propia. Así que: CRÉEME. O no lo hagas, es decisión tuya y no mía.
Me gustaría que tú, la persona que está leyendo esto, cuidara de mi más preciado tesoro: mi gato, Lucky. Siempre estuvo ahí para levantarme el ánimo y ayudarme en los tiempos difíciles con su cariño gatuno... realmente amo a este minino.
Lo adopté cuando me iba de mudar a un apartamento cerca de mi antiguo trabajo, hace casi un mes.  Lucky acababa de nacer unas semanas atrás y ya me lo había llevado para darle todo mi amor y cariño.
Cuando perdí mi trabajo, mi adorable mascota me animaba de alguna forma; pero, con un gato y sin un oficio la cosa no podía acabar bien, y menos con el alquiler y demás. Como no tenía dinero para pagar el apartamento en el que vivíamos, ambos decidimos mudarnos a un sitio más barato: no encontré nada mejor a tan poco precio y acabamos en el barrio ''chungo'' de la ciudad. Era, es y será horrible: ladridos de perros, gritos de todos tipos, sonidos de disparos,... Eso no es vida, y si lo es... no lo parece, en serio.
Bueno, que no quiero hablar de mi penosa y supongo que triste vida, solo escribí esto por un solo y único motivo: quiero que tú cuides de Lucky, mi pequeño y peludito tesoro, por favor. Dale lo que yo no pude: un hogar, uno en buenas condiciones.
Te lo pido a ti porque yo no tuve el valor suficiente como para abandonarlo o devolverlo al Centro de Recogida de Animales, me dolía demasiado despedirme de él; así que, como una cobarde he optado por la razón más estúpida pero fácil. No abandonaría nunca a Lucky, nunca, es por eso que, si tenía que dejarlo ir, fuera de esta manera: que se lo llevara otra persona sin que me diera cuenta.
Todo esto me parte el corazón. Que conste que no he decidido este final por solo el propósito de darle una vida mejor a mi mascota, solo he dejado mi depresión y dolor libres...: mamá y papá ya no están... Dan me amargó la vida conspirando contra mí en el trabajo... Amanda me robaba mis cosas y me sacaba fotos en el trabajo, solo por el hecho de que creía que le iba a quitar su puesto en la empresa... nadie me contrataba... el barrio me volvía loca y me entristecía...
Lo único que me mantenía con vida era Lucky y yo se la estaba quitando a él inconscientemente poco a poco...

Cuídalo bien, por favor.

Y recuerda, para que no te pase como a mí que, aunque no lo parezca, la vida es más dura y cruel de lo que parece.>>








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Se había levantado ➝  Se pronominal
se despertaba ➝  Se pronominal
despertarse ➝  Se pronominal
se lo repetía ➝  ''Falso se''
Se dirigió ➝  Se pronominal
se frotaba ➝  Se reflexivo
se miraba ➝  Se reflexivo
se cepillaba ➝  Se reflexivo
se preguntaba ➝  Se reflexivo o pronominal
irse ➝  Se pronominal
deslizándose ➝  Se pronominal
se sentó ➝  Se pronominal
se hallaba ➝  Se pronominal
se sorprendió ➝  Se pronominal
se deslizaban ➝  Se pronominal
se torcieron ➝  Se pronominal
se me duermen ➝  ''Falso se''
se mueve ➝  Se pronominal
se lo llevara ➝  ''Falso se''

2 comentarios:

  1. ¡El texto está genial! Aysss, una pena que no utilizaras todos los tipos de se. Desde luego, tienes don para la escritura... ¡Enhorabuena!

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    1. La verdad es que quería utilizarlos todos... pero no me coincidían con la historia y se me hacía un poco difícil...
      ¿De verdad? ¡Muchísimas gracias, Teresa! No sabes lo feliz que me hace que digas eso :'D

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